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viernes, diciembre 18, 2009

EL CONEJO SIFRINO




Te voy a contar la historia de Trino…un conejo que era ¡muy sifrino!
Trino vivía en una madriguera, así se llama la casita de los conejos, con su mamá y tres hermanitos mas.
A el le gustaban las cosas de marca, ya sabes ¡todo lo salía en la televisión!
Se levantaba muy temprano y se acostaba muy tarde, para poder pasar el mayor tiempo posible frente a la tele y ver que le iba a pedir a su mamá.
¡Imagínate, tenía un cuaderno donde anotaba lo que quería! Que si los zapatos tales, que si el muñeco que dispara cohetes, el dinosaurio que muerde, los zapatos que alumbran
¡Todo, todo lo que veía en la tele lo quería!
Un día su mamá ¡que trabajaba muchísimo! Lavando, planchando, cocinando para todos ellos, tuvo que salir a trabajar en la casa de su comadre la oca, para poder darles comida, pues eran muchos y lo que ganaba cociendo no le alcanzaba… ¡porque también cocía la pobre mamá!
Trino estaba muy molesto, el pensaba que su mamá no lo quería…
¡Como es posible! Yo me canso de escribir en este cuaderno las cosas que necesito y mi mamá ni se entera! ¡Siempre esta pendiente de sus cosas, lavando cocinando ¡ no piensa en lo infeliz que soy!
Su hermanita Camila, quien estaba sentada, recogiendo los hilitos del piso, para ayudar a su mami, pues ¡le dolía mucho la espalda cuando se agachaba! Le dijo- ¡como es posible que seas tan egoísta! Mamá se la pasa trabajando aquí y en la casa de nuestra madrina la oca, para que estemos cómodos, tenemos casa y comida, gracias a ella.
Pero Trino era muy egoísta y solo pensaba en sus amigos que tenían de todo y el tenia tan poco.
Quiero tener los zapatos con cámara de aire ¡todo niño tiene derecho a tener cosas de calidad! Fíjate en Daniel, esa si que es una madre, ella le compro unos patines, una bici, unos zapatos carísimos! hasta unos lentes que son de otro país!
¡Y yo aquí, en esta mísera vida! Cada día mas pobre y fuera de moda… ¡hasta a mi me da rabia verme!
Sin que se dieran cuenta, su mamá los escuchaba…sus lagrimas resbalaban en silencio al escuchar las quejas de Trino…
Cuando todos se acostaron, llamo a Trino y lo sentó en sus piernas y le dijo:
Hijito de mi alma, quisiera tener mucho dinero para darte todas esas cosas materiales que quieres, pero lo poco que gano lo utilizo en darles de comer, pagar la casa y en la escuela.
¡Pero mamá, hay cosas que no puedo dejar de tener! ¡Mis amigos no me quieren porque me visto mal!
Hijo, tienes 3 hermanos que también necesitan algunas cosas, pero tengo que ayudarlos a todos.
Dame todo a mí, ellos no entienden de esto, se van a conformar con lo que les des… Si amiguitos, Trino además de sifrino era muy egoísta…
Su mamá se enfermo, yo creo que de tristeza y el Dr. Oso Frontino les dijo- ella esta muriendo ¡y solo un milagro la salvara!
Todos comenzaron a llorar, llamaron a la señora Oca para que los cuidara, pero Camila, Pedrito y David no se querían separar de ella.
Trino se fue corriendo hasta la iglesia del bosque y comenzó a llorar a los pies del altar…una mano apretó su hombro y le dijo- ¿Cuánto amas a tu madre?
¡Muchísimo señor! Y estoy muy triste, porque le hice daño con mi egoísmo y falta de comprensión…
Te voy a dar la oportunidad de elegir entre una vida llena de cosas, lo que tu quieras, un televisor, zapatos de los mas caros, ropa y lentes de otros países.
Y…señor, usted que tiene tanto dinero… ¿puede curar a mi mami?
No Trino, tú la has curado al pedir con el corazón por su vida.
Ve y has muy feliz a tu madre, siendo un niño bueno y trabajador.
Estudia para que seas su orgullo y el de tu familia, Trino cerro sus ojos para dejar correr lagrimas de alegría, pero… al abrirlos
¡El señor ya no estaba¡ se regreso corriendo a su casa y ¡su mami se había curado! ¡Nunca se había sentido tan feliz!
Trino se convirtió en un gran medico y trabajo mucho, tuvo muchas cosas, pero nunca perdió su humildad y el respeto hacia las demás personas.
No hay dinero, ni cosas caras que valgan más que saber apreciar el sacrificio y el amor que siente tu familia por ti…
Te lo digo yo…Trino… ¡el conejo que nunca mas será sifrino!

Autora: Elena Lisett Pereira Cordero

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