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viernes, diciembre 18, 2009

MIS AMIGOS DE EMAGISTER...

Disfruten esta publicación la cual recibí de uno de mis amigos de emagister, se trata de Jorge, quien me envía unos relatos muy bellos y me ha permitido conocer su religión a través de sus escritos, los cuales compartiré con ustedes a continuación






Sapo Viejo Feo Y Pelado
Hola Buenos días y Buen Día.
Este nuevo relato que les acerco el día de hoy es otra de las narraciones del periplo del Pai Bará en aquellos remotos tiempos en los que los Orixás moraban en este plano terrenal junto con los humanos … que nos contó la entidad incorporada con la que tuvimos varias charlas…

Aquella vez cuando el anciano maestro y su asistente llegaron a aquella aldea donde los llevaba el camino, encontró que sus habitantes estaban divididos en una gran discusión; entre todos habían decidido construir un templo en honor al Pai Xangó...

Los ancianos del pueblo decían que ellos debían ser los que se ocupasen de la construcción, sin embargo los jóvenes del pueblo, querían ser ellos los que decidieran como de qué forma debía construirse el templo en esos temas andaban todas las personas del pueblo que casi no se enteraron de la llegada del sabio maestro.
Aun así su llegada fue un gran acontecimiento que produjo alegría, regocijo y festejos en toda la aldea.
Al día siguiente como en todos los pueblos que pasó el Pai hizo caridad y atendió a todos los que se le acercaron sanando dolencias y aconsejando a quienes lo necesitaban, ofrendando su Axé a todos los que se acercaron a solicitarlo.
Llegado el momento el jefe de la tribu que había esperado a que todos los habitantes del pueblo pudiesen ser atendidos y presentar sus respetos al Pai y luego lo invito a cenar.
Al finalizar la cena el jefe pidió al Pai que lo acompañase a caminar y una vez al aire libre bajo un magnifico cielo estrellado, el jefe comentó al Pai que las cosas en su aldea marchaban de modo maravilloso, los jóvenes cazadores habían mantenido por largo tiempo alejadas a las bestias salvajes y el ganado se multiplicaba, los peces prácticamente saltaban del rio para ser comidos, los habitantes de la aldea también se multiplican y así todo sigue creciendo.


Entonces el Pai le pregunto al jefe con una mirada curiosa:
 ¿Cuál es la causa de tu aflicción, la que te ha llevado a traerme al campo para hablar a solas?
 Ocurre Pai que queremos construir un nuevo templo para el Pai Xangó...
 Eso es muy bueno y debe llenarte de alegría. –dijo el Pai de manera socarrona.
 Si Pai por supuesto, pero tengo un pequeño inconveniente –agregó el jefe.
 Contame por favor…
 Hay dos grupos con opiniones divididas con respecto a este tema.
 AHH!!! Contame todo y veremos qué podemos hacer…
 Los Mayores dicen que hacer el templo llevaría años y que les costaría mucho hacerlo si los jóvenes no hacen exactamente lo que ellos digan; aun así como los jóvenes no tienen experiencia no están seguros si podrán hacerlo.
 MMMM… entiendo, y ¿El otro grupo que opina?
 El otro grupo, son los jóvenes, que opinan que los mayores son demasiado pesimistas, que ya no pueden trabajar bien a causa de su edad, ya que su vista les falla, que sus manos ya no son tan dúctiles, y que los dolores están minando sus cuerpos. Así pues como los mayores no tienen capacidad opinan que si ellos interfieren nunca podrán terminar de construirlo.
 MMM; es una situación difícil de resolver, deberemos hablar con ambos grupos ya que esto puede extenderse a otras situaciones de la vida cotidiana.
La reunión fue convocada por el jefe para la noche siguiente. Durante la misma el Pai pidió primero a los jóvenes que expusieran su modo de ver las cosas, con la esperanza de que al escucharse recapacitaran sobre lo que estaban diciendo.
 Somos nosotros los que debemos construir el templo, ya que los mayores si bien han sido muy capaces y de hecho son los que han construido todas las edificaciones de la aldea, ya no pueden hacerlo, ya que sus fuerzas no les dan…
 Bien – acotó el Pai – ¿y ustedes que opinan de esto? –dijo dirigiéndose a los mayores.
 Los jóvenes no saben nada de esto y ellos no podrán nunca llegar a los cimientos del templo, deberíamos ser nosotros los que lo hagamos o en caso contrario no debería hacerse. No deseamos dar más explicaciones, ya que nos hemos ganado ese derecho, ya ves tú a tu alrededor las maravillosos edificaciones que hemos levantado ya hace años y aun hoy perduran en su belleza.


 Mi opinión es que los jóvenes deberán construir el templo sobre la pedrera que se encuentra allende el rio, y los mayores mientras tanto deberán levantar un puente de piedra para poder cruzarlo sin dificultades haciendo así más corto y directo el camino que conduce hasta aquel lugar que es donde quiero que se levante el templo. Yo voy a volver aquí dentro de tres lunadas grandes para ver como ha quedado.
Si el resultado es satisfactorio El mismísimo Pai Xangó se mostrará complacido por su trabajo.
Dicho esto el Pai se retiró a dormir, ambos grupos comenzaron a planear sus tareas de allí en adelante.
A la mañana siguiente el Pai y su Cambón se prepararon a partir y comenzaron su camino hacia otra de las aldeas cercanas… (Otro día contaremos lo que allí sucedió).

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Transcurrido el tiempo convenido, una tarde los habitantes de la aldea vieron recortarse en el horizonte la figura del anciano maestro y su Cambón que regresaban a la aldea por los senderos que los habían visto partir.
Rápidamente los niños se adelantaron a recibirlos y formaron una bulliciosa “ronda” a su alrededor, que se alborotaba y se movía por delante y detrás del Pai.
Desde antes de llegar a la aldea se veía la bella y enorme silueta del templo que los pobladores erigieron en honor al Orixa; También el puente podía verse a la distancia.
Esa tarde el Pai prefirió quedarse en la aldea, aunque los jóvenes entusiasmados le pidieron que fuese a conocer el templo, este se excusó diciendo que estaba cansado por el camino, que su cuerpo ya mostraba muchos signos del paso de los años; prometió sin embargo visitarlo al día siguiente.
Los mayores, sin embargo, visitaron al maestro y le expusieron su fracaso, ya que estaban imposibilitados de mover la última piedra del puente, ya que esta era demasiado pesada y aun trabajando todos juntos no habían podido moverla. Al igual que hizo con el grupo de jóvenes el Pai prometió visitar la obra al día siguiente.
Al día siguiente por la mañana todos juntos se dirigieron al templo… al llegar al arroyo, allí estaban ambos cabezales del puente unidos por sogas y algunas tablas a modo de andamio improvisado. En ese momento el maestro dijo:
 El orgullo no los ha dejado ver cuánto necesitaban la ayuda de los jóvenes, con su vigor, su empuje, y sus nuevas ideas. En este momento solicitarán a ellos que los asistan para colocar la piedra angular y así terminar la construcción del puente.
Cuando los mayores unieron sus conocimientos con la fuerza y empuje de los más jóvenes en cuestión de poco tiempo pudieron colocar la piedra en su lugar, al finalizar con éxito ese cometido, festejaron juntos, uniéndose en la algarabía de la tarea concretada…



Así continuaron caminando, cruzaron el puente recién terminado, y se dirigieron al templo; ascendieron a la pedrera, y allí ingresaron al templo; era hermoso, amplio, iluminado perfectamente, sus ventanas permitían la total renovación del aire, la decoración de las paredes, los espacios para preparación de las ofrendas, el lugar para los feligreses, en fin todo estaba muy bien hecho; con muy buen gusto y detalles de delicadeza… en ese momento comenzó a llover…

El agua comenzó a brotar por los techos del hermoso templo, estos dejaban pasar grandes chorros de agua aquí y allá.

Momentos después la lluvia había cesado y volvía a salir el sol. Todos salieron del templo y allí el maestro miró a los jóvenes y dijo:
 Uds. Tienen la fuerza y el empuje necesario para haber puesto la piedra que faltaba en el puente, tuvieron la capacidad de construir este magnífico templo, hacerle bellos jardines, decorarlo y terminarlo en muy poco tiempo, no tuvieron la suficiente humildad que se necesitaba para consultar a aquellos que los precedieron y de quienes de una u otra manera aprendieron a trabajar, deberán consultar a sus mayores para resolver el problema de su techo y así evitar que el templo deba ser demolido por llenarse de agua con cada lluvia.
Así lo hicieron, y al inspeccionar los mayores el techo notaron que las tejas del mismo estaban montadas al revés; como los mayores ya no estaban tan agiles para caminar sobre las vigas y cabreadas de la techumbre los jóvenes entusiasmados cambiaron rápidamente las tejas de posición.
Terminaron rápidamente, justo antes de que volviese a comenzar la lluvia, esta vez se guarecieron nuevamente dentro del templo para ver que el techo había quedado perfectamente reparado por la ductilidad de los jóvenes y la certera indicación de los mayores. Juntos volvieron a festejar jóvenes y mayores por que la tarea había quedado perfectamente terminada. Ese día promediaba y el Pai pidió a todos que inviten a todo el pueblo a la sesión que se llevaría a cabo en el nuevo templo a partir de la caída del sol…
ALLUPO Pai BARÁ


Leyendo un poco este relato del Pai Bará:
• Encuentro que los mayores muchas veces tenemos una actitud un tanto soberbia, ya que pensamos que porque hemos aprendido una que otra cosa estamos por encima de aquellos que tienen una experiencia menor o diferente (estos chicos cada vez son más ignorantes…)
• Muchas veces nos sentimos orgullosos por cosas que hemos hecho en nuestro pasado… si bien han sido grandes logros, ¿No nos dormimos algunas veces sobre los laureles?
• ¿Cuántas veces hemos descalificado a otros por no tener nuestra Educación, o nuestros conocimientos, por no ser universitarios, o por no poder acreditar una educación superior?
• Cuando jóvenes todos tenemos la suposición de que somos y seremos inmortales, que somos omnipotentes, que nada ni nadie puede hacer las cosas mejor que nosotros. Y en alguna medida es cierto, somos más rápidos, somos más fuertes, estamos al tanto de los últimos avances de la ciencia y tecnología…
• Cuando somos jóvenes realmente no creemos que alguien pueda enseñarnos algo que nos sea de alguna utilidad, renegamos de lo que han hecho las generaciones anteriores (lo irrisorio es que al llegar a la edad que tenían aquellos que nos precedieron cuando nosotros teníamos 20 haremos exactamente lo mismo que hemos criticado.
• En definitiva unos son el futuro, y otros se aferran al pasado, unos y otros están subidos a sus torres inexpugnables, jamás bajarían su cabeza para aceptar que necesitan la ayuda del otro.
No podemos quedarnos en la queja de que las nuevas generaciones llegan cada vez con menos capacidad de aprender, o con menos educación. Somos nosotros los que los hemos precedido los que hemos preparado ese caldo de cultivo, por acción, omisión, comodidad o desconocimiento, por ende deberíamos a partir de hoy repensar si debemos estar orgullosos de nuestro accionar en el pasado y hacer algo para resolverlo en el PRESENTE.
Aquí quiero hacer referencia a algo que me ayuda a ver mi esposa Roxana cada vez que el pesimismo y la falta de confianza me hacen caer en su trampa.

En un tramo de la conversación con el Jefe, este le dice al Pai Bará: “Los Mayores dicen que hacer el templo llevaría años y que les costaría mucho hacerlo si los jóvenes no hacen exactamente lo que ellos digan; aun así como los jóvenes no tienen experiencia no están seguros si podrán hacerlo.”
No es bueno, creer que podemos hacerlo todo y que todo será sencillo, pero nada es imposible, podemos alcanzar nuestros sueños si luego de soñarlos nos preguntamos ¿Cómo lo haré?, ¿Qué necesito?, ¿Con que cuento para empezar? y finalmente ¿Qué podría salir mal y como lo resolveré?
Muchas veces, los proyectos optimistas, que no tienen en cuenta que habrá cosas que pueden complicarse y como deberá obrarse en consecuencia, fallan, quedan inconclusos, o terminan resolviéndose de la peor manera justamente por la falta de previsión, prever como resolveré los problemas que se presentarán en la concreción de mis proyectos no es pesimismo, sino más bien optimismo realista.


A propósito del relato, les dejo una frase de ese señor que vivió en china y comprendió la vida de una manera simple, simple y sencilla que viene a cuento de los problemas que tenemos actualmente con la transmisión de los conocimientos y la capacidad de discernimiento…
"Aprender sin pensar es tiempo perdido; pensar sin aprender es peligroso."
Confucio

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